Tuesday 31 de March del 2009
Recuperan al Rulfo crítico
Juan Rulfo (1917-1986) tenía una cantidad aún no determinada de cuadernos, en los que apuntaba los autores, libros y temas que más le interesaban, como literatura, historia, arquitectura, poesía negra estadunidense, antropología y hasta análisis de códices; en ellos resumía la biografía del escritor o historiador y una lista de sus títulos más importantes, y palomeaba los que ya había leído.
“Rulfo era un lector desaforado, pero ordenado. Un libro era para él como una gota de miel para una abeja. Cuando leía era feliz, se salía de la realidad, se desconectaba de este mundo y se transportaba a otro paralelo”, comenta el arquitecto Víctor Jiménez.
El director de la Fundación Juan Rulfo afirma que al famoso narrador jalisciense le obsesionaban dos cosas: los libros y su familia. “Era un lector compulsivo”, lo que le motivó a escribir los 17 textos que aparecieron originalmente en la columna Retales, de la revista El Cuento, proyecto concebido en 1964 por Edmundo Valadés y el autor de Pedro Páramo, y que ahora publica editorial Terracota en el libro Retales.
“Yo escribo por afición, no soy un profesional. Leo, eso sí; soy un profesional de la lectura, me interesa mucho la lectura. Y (…) no es por modestia, pero quizás hay pocos autores que leen como yo, a veces leo dos libros por noche… amanezco leyendo, soy un vicioso de la lectura”, dijo Rulfo en una entrevista, según se apunta en el libro compilado por Jiménez, Alberto Vital y Sonia Peña, que tiene dos años de trabajo detrás.
Los Retales de Rulfo, palabra que evoca los pedazos o restos de tela, piel o cuero sobrantes de una faena manual, muestran una faceta desconocida del autor de El llano en llamas: al sutil y respetuoso crítico literario que de mayo de 1964 a noviembre de 1966 sugirió a los lectores de la revista obras de diversas latitudes del orbe.
“Los Retales no es una actividad que Rulfo hizo entre paréntesis, sino que toda su vida estuvo recuperando ratales de cosas, reuniéndolos. Él no era un bibliófilo que atesoraba los libros como objetos, ediciones raras, antiguas o lujosas, sino como material para ser leído y compartido”, detalla Jiménez.
“Te veía leer y no podía resistir la tentación de preguntar qué leías. Le encantaba visitar y leer en las librerías, se conocía todas las librerías de viejo de la ciudad y se hacía amigo de los libreros”, recuerda el arquitecto que en 1966 conoció al cuentista que se convirtió en su primer cliente, pues le construyó una casa de campo para su familia en Amecameca.
El autor de El gallo de oro se ocupó en sus Retales tanto de autores conocidos como William Faulkner, Knut Hamsun y Jean Giono, como de otros no tan famosos en su época, pero con una obra singular, como Miadrag Bulatovic, Chiao-Yun-Chan-Yen y Gregor von Rezzori. “Él negaba ser un crítico literario, como negaba ser un escritor y un fotógrafo. Pero la verdad tuvo un ojo envidiable”, concluyó Jiménez.
Tuesday 31 de March del 2009
Lo que Rulfo subrayaba
“En 2008 Magris escribió que Rezzori es un gran autor; eso ya lo sabía Juan en 1964”: Víctor Jiménez.
No son, necesariamente, los textos de un crítico literario; tampoco, en forma simplista, el acercamiento al lector que fue Juan Rulfo, pero los escritos que integran el libro Retales
El volumen se compone con 16 relatos y un poema, publicados originalmente en la revista El cuento —entre mayo de 1964 y noviembre de 1966—, dirigida por Edmundo Valadés, y cuyo Consejo de Redacción estaba integrado por Rulfo, Enrique González Casanova y Gastón García Cantú.
Retales surgió del interés del investigador Alberto Vital por reunir las colaboraciones del escritor jalisciense en la revista, a decir de Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo, pero el asunto se volvió un tanto complicado porque si bien conocían los textos, no los habían analizado y se trata de escritos propuestos sin presentación alguna.
“Está el texto desnudo, con un título que no necesariamente es el del libro ni el del capítulo. El material mismo no te da muchas pistas, por lo que hubo que hacer una labor detectivesca.”
Para localizar la información del origen de los 17 textos, Alberto Vital y Sonia Peña, además del mismo Víctor Jiménez, trabajaron durante más de dos años, con investigación lo mismo en la biblioteca de Rulfo, que en la Biblioteca Central, en la Nacional o en la del Instituto de Investigaciones Filológicas, todas de la UNAM, porque algunos autores resultaban sumamente raros.
Reproducción de narraciones, reacomodo de párrafos, reescritura de las traducciones e, incluso, nuevas versiones de las mismas formaron parte de los Retales, mismo título que tenía su columna en la revista de Edmundo Valadés, donde aparecieron autores conocidos como Knut Hamsun, William Faulkner y Robert M. Laughlin al lado de verdaderas rarezas, como Miodrag Bulatovic, Chiao-Yun-Chan-Yen o Hans Ruesch.
“Rulfo es un gran amante de la poesía negra estadunidense, lo que ya sabíamos, por lo tanto no había tanta sorpresa que apareciese un texto en Retales. Lo que sí es curioso, y ofrece una pista de la clase de lector que fue: no le gustó la traducción que encontró e hizo la propia”, a decir de Víctor Jiménez.
Mirada íntima
Juan Rulfo fue lector sistemático, organizado, que todas las noches se sentaba a escribir a mano o máquina, pero no son cosas suyas… sino relatos del lector que va camino del escritor.
“Por eso me meto mucho con Proust, quien piensa, tanto del lector como del escritor, que cada uno configura un Yo, que no es el que conoce la gente, sino un Yo privado, inaccesible a la gente y el cual sólo queda en la obra.
“Él copiaba documentos antiguos del Archivo General de la Nación en cuadernos —y como éstos hay toneladas—, pero igual tiene traducciones de poemas, fichas biográficas de los autores, transcribe poesía popular mexicana, etc., incluso pone fotos de los escritores”, explica Víctor Jiménez.
De alguna manera, la publicación se convierte en una herramienta para conocer algunas de las fuentes de las que se nutrió su literatura; nadie pensaría, por ejemplo, que la mayor parte de las transcripciones en cuadernos de Juan Rulfo son poemas y, aun cuando “todo mundo se refiere a su prosa poética… no fue poeta, pero conoció la poesía a fondo”, destaca Jiménez
“Hay una rareza en la compilación: Gregor von Rezzori, del que escribió Claudio Magris en una publicación de la pasada Feria del Libro de Guadalajara, en la que señala que se trata de un autor excepcional, incluso cita el pasaje de un personaje atropellado por un tranvía, que es el fragmento que recoge Rulfo en Retales. En 2008 Magris escribió que Rezzori es un gran autor; eso ya lo sabía Juan en 1964.”
Hablamos de un lector sui géneris, no un lector común y corriente, “desordenado como yo”, dice el director de la fundación: construye inventarios, pero mucho de ese trabajo lo hizo para sí mismo, pues del universo que él creó, la única muestra que hizo pública fueron los Retales.
Una visión desde fuera
Juan Rulfo quizá sea uno de los escritores mexicanos más estudiados dentro y fuera del país, pero aún quedan muchas facetas por analizar o ser descubiertas. En mayo, por ejemplo, la revista Mexicanisímo le dedicará un número especial al autor de Pedro Páramo, aunque eso no es todo, dice Víctor Jiménez.
“Este año también va a aparecer un libro sobre la proyección internacional de la obra de Rulfo, como el autor, pero de lejos, más traducido y con más crítica positiva desde el exterior. Hay tanto testimonios de críticos extranjeros como de los propios traductores y una serie de ensayos hechos por lectores de las lenguas extranjeras correspondientes, sobre cómo se lee a Rulfo en distintas lenguas.”
Se tiene prevista su aparición para el segundo semestre del año, por Editorial Terracota, con lo cual se consolida la figura del escritor jalisciense como una de las más importantes de la literatura mexicana de la segunda mitad del siglo XX.
(Editorial Terracota, 2008) contribuyen a conocer desde otra perspectiva a un lector minucioso, atento a los detalles e, incluso, disconforme con ciertas traducciones, al grado de ofrecer su propia versión de ciertas obras.
Monday 30 de March del 2009
Rulfo crítico, la reinvención de lo fantástico y un diario del desencanto en nueva colección de Editorial Terracota
BOLETÍN DE PRENSA
Rulfo crítico, la reinvención de lo fantástico y un diario del desencanto en nueva colección de Editorial Terracota
- Editorial Terracota presenta tres volúmenes destacados de su nueva colección literaria La Escritura Invisible, dirigida por el crítico Alberto Vital y especializada en el rescate de obras fundamentales y en la promoción de jóvenes creadores y autores consagrados.
- El primer título, Retales. Compilación de Juan Rulfo, edición de Víctor Jiménez, Alberto Vital —especialista en Rulfo—, y Sonia Peña, muestra por primera vez una faceta poco conocida por el público: el Rulfo crítico y lector, y representa una investigación única en su tipo.
- Retales consta de 17 textos publicados por Rulfo en su columna “Retales”, en la legendaria Revista El Cuento, dirigida por Edmundo Valadés, que son fragmentos íntegros, reescrituras y/o traducciones de obras de autores de diversos tiempos y nacionalidades, como Hesiodo, Ye-Liu-Chutsai, Harold Lamb y Miodrag Bulatovic.
- Los textos conforman un mapa literario del autor de Pedro Páramo que, de acuerdo con Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo, podría ser considerado, en algunos textos, antecedente de la obra de Rulfo.
- La verdad sobre mis amigos imaginarios, de Adriana Azucena Rodríguez, implica una reescritura moderna del relato fantástico y una vuelta de tuerca al mundo mítico que éstos presentan.
- El diario de la Riva, del ensayista, poeta y crítico José Martínez Torres, es un diario del desencanto donde sus personajes no encontrarán redención.
- Retales. Compilación de Juan Rulfo, edición de Víctor Jiménez, Alberto Vital y Sonia Peña; La verdad sobre mis amigos imaginarios, de Adriana Azucena Rodríguez, y El diario de la Riva, de José Martínez Torres, se presentarán el miércoles 1 de abril en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía y Letras a las 17:00 horas. Participan: Alberto Vital, Víctor Jiménez, Rafael Olea Franco y los autores.
Por primera vez, en Retales. Compilación de Juan Rulfo, edición de Víctor Jiménez, Alberto Vital y Sonia Peña, se reúne y se da a conocer a un público mayor, la serie de artículos críticos sobre la obra de autores de diversos tiempos y nacionalidades que escribió Juan Rulfo para la legendaria revista El cuento. Revista de Imaginación, dirigida por Edmundo Valadés. Este libro demuestra la amplia formación y cultura literaria de Rulfo, y en algunas de estas lecturas se pueden rastrear antecedentes en la escritura de su propia obra. También, junto con este volumen, se presenta el libro de cuentos y “varia invención”, como diría Juan José Arreola, La verdad sobre mis amigos imaginarios, de Adriana Azucena Rodríguez, donde, con una escritura precisa y mordaz, se practica un ejercicio de reescritura paródica de mitos y relatos fantásticos o de clásicos de la literatura, y la novela breve El diario de la Riva, de José Martínez Torres. Los tres libros son publicados por Editorial Terracota (www.editorialterracota.com.mx), en su nueva colección literaria La Escritura Invisible, dirigida por el escritor, investigador y crítico Alberto Vital, que busca difundir nuevos valores literarios y autores consagrados, así como el rescatar obras imprescindibles para la literatura.
Sobre las obras
Retales. Compilación de Juan Rulfo (Editorial Terracota, 2009), de Víctor Jiménez, Alberto Vital —especialista en Rulfo—, y Sonia Peña, es una joya en el rescate de obra literaria que da constancia de una faceta poco conocida de Rulfo, el Rulfo lector, en donde el autor de Pedro Páramo presenta, a veces como un fragmento íntegro, otras, en un texto ligeramente ajustado o incluso reinventado, y otras quizá como traducción, un exquisito y selecto grupo de obras literarias que bien podría ser considerado un mapa de sus lecturas nutricias que desembocaron en su propia obra. Retales consta de 16 relatos breves y un poema de distintos autores de diversas épocas y de los más diversos puntos del orbe que aparecieron originalmente en su columna “Retales”, publicada en la legendaria revista mexicana El Cuento. Revista de imaginación, que dirigió Edmundo Valadés. La selección, que incluye autores como Fray Reginaldo de Lizárraga, W. R. Holland, Pietro Silvio Rivetta, James Weldon Johnson, Jean Giono, Gregor Von Rezzori, Julio Garrido Malaver, Hans Ruesch, Eugenio Zamiatin, Knut Hamsun, William Faulkner, Chiao-Yun-Chan-Yen, Hesiodo, Ye-Liu-Chutsai, Harold Lamb, Miodrag Bulatovic y Robert M. Laughlin, es una significativa y asombrosa muestra que pone en evidencia la amplia cultura y formación literaria de Rulfo.
Este trabajo compilatorio implicó una importante labor de investigación llevada a cabo por Sonia Peña y Alberto Vital, en conjunción con el arquitecto Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo. Los investigadores se dieron a la tarea de localizar el texto y la fuente original al que se refería Rulfo en sus Retales, ya que el escritor era muy escueto en presentar al autor en cuestión de cada columna, y no daba mayor referencia bibliográfica. Esta labor significó una búsqueda exhaustiva, dado que en la mayor parte de los casos la fuente provenía de una rareza bibliográfica, en algunas ocasiones localizable en la biblioteca personal del autor. De esta manera, hasta donde ha sido posible, y a partir de muy completas notas al pie escritas por los investigadores en cada texto, el lector podrá saber la referencia concreta, y leer un comentario acerca del trabajo de reescritura o transfiguración hecha por Rulfo en cada obra presentada. Al mismo tiempo, el lector de Retales podrá comparar el texto original sobre el cual trabajó Rulfo, con la presentación que hizo de cada obra; estos escritos quedan a disposición del público en la versión electrónica de las notas a cada uno de los 17 textos, abierta a la consulta general en las páginas electrónicas de la Fundación Juan Rulfo y del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.
Publicados en El cuento desde mayo de 1964 hasta noviembre de 1966, los 17 textos de Retales se rescatan por primera vez, mostrando el contexto al que pertenecen. La importancia de esta labor radica en que da a luz una faceta de Rulfo conocida solamente por especialistas, que nos da cuenta del mapa literario interior del autor, en el cual, de acuerdo con el arquitecto Jiménez, se puede rastrear orígenes y fuentes de su obra. Por ejemplo, los textos que Rulfo dedica al templo de Lolotla y al Exconvento de Metztitlán, en Hidalgo, se pueden relacionar con Luvina y Pedro Páramo.
La verdad sobre mis amigos imaginarios (Editorial Terracota, 2009), de Adriana Azucena Rodríguez, es una reescritura moderna del relato fantástico, de mitos o clásicos de la literatura, y de situaciones o planteamientos idílicos de la sociedad actual, realizada desde la ironía y el desencanto del mundo moderno: el mito y el universo fantástico no tendrá final feliz porque el mundo contemporáneo, en su crudeza, materialismo y culto a la razón, no tiene cabida para el entorno ideal de los cuentos clásicos. Escritos bajo la impronta de la “varia invención”, género literario acuñado por Juan José Arreola que lo mismo puede ser un relato, un cuento, una prosa, los textos de Azucena Adriana representan una “vuelta de tuerca” a lo fantástico, y una muestra de que, contrario a lo que decía Tzvetan Todorov en su muy conocido estudio Introducción a la literatura fantástica, sí se puede escribir este género aun después de Franz Kafka.
En El diario de la Riva (Editorial Terracota, 2009), de José Martínez Torres, Ariel, el protagonista, da cuenta de sus vicisitudes como hombre que no tiene mayor vocación ni empresa que la de ser un apasionado de los libros y aspirante a escritor. Dice Ariel: “lo único que había hecho hasta entonces era leer y aspirar a escribir, beber con cierta moderación, abandonar la carrera y sobrevivir de una cuenta bancaria que mi padre dejó en herencia”. Dotado de humor e ironía, Ariel es también un intelectual alcohólico y enamoradizo que se relaciona de manera enfermiza con las mujeres, o termina burlado por éstas. Bajo esta estrella, en la novela, a manera de diario, se cuenta un pasaje de la inestable y azarosa vida de este personaje como bibliotecario de un colegio de monjas, en donde parecerá que la redención amorosa y la estabilidad llegarán a su vida, a partir de su relación idílica con la muy joven De la Riva (Osorno, Marcela María), alumna del colegio de Monjas donde labora Ariel, y heroína del relato, quien llega a convertirse en la musa y obsesión de Ariel; sin embargo, el signo del desencanto y del desastre, de la traición, pero a su vez de la buena fortuna en lo que respecta a los aspectos económicos, podrían nuevamente conjurarse para seguir dejando en la deriva a nuestro protagonista, a merced de una de sus eternas relaciones amorosas atípicas.
Retales. Compilación de Juan Rulfo, edición de Víctor Jiménez, Alberto Vital y Sonia Peña, La verdad sobre mis amigos imaginarios, de Adriana Azucena Rodríguez, y El diario de la Riva, de José Martínez Torres, se presentarán el Miércoles 1 de abril en el Salón de Actos de la facultad de Filosofía y Letras a las 17:00 horas.
Participan: Alberto Vital. Víctor Jiménez, Rafael Olea Franco y los autores.
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Adriana Azucena Rodríguez, José Martínez Torres y Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo, estarán disponibles para entrevistas el viernes 27 y lunes 30 de marzo de 2009.
Si su medio está interesado, favor de contactar con Claudia Posadas, responsable de Púlsar Comunicación Cultural, al 56 96 14 69, 044 55 27 30 57 22, o al 044 55 27 30 57 22.
Sobre Editorial Terracota y su colección La Escritura Invisible
Dirigida por Antonio Reina, Editorial Terracota publica libros de texto para nivel secundaria, como la serie Razones, y otros de divulgación de ciencias y humanidades dentro de la colección Sello de Arena. Para el gran público produce obras de consulta como Historia de México a través de sus mapas y México siglo XX, entre otras.
Con el lanzamiento de su nueva colección, La Escritura Invisible, Editorial Terracota incursiona en el mundo de la narrativa y el pensamiento con el firme propósito de publicar obras de calidad, tanto de jóvenes creadores como de escritores consagrados, así como servir de medio para el rescate de obras imprescindibles que son difíciles de conseguir para el lector actual.
La Escritura Invisible es un espacio abierto en el que circulan libremente las ideas, las tendencias creadoras y los géneros literarios, y un punto de encuentro en el que se dan cita lectores y creadores de ambas orillas del español. Dirigida por el investigador, escritor y crítico Alberto Vital, La Escritura invisible ha publicado, entre otros autores, ensayos y obra literaria de Armando González Torres, Alberto Vital, José Antonio Lugo y Fernando Solana Olivares.
Sobre los autores
José Martínez Torres nació en la ciudad de México, se formó en la UNAM y reside en Chiapas, donde es profesor investigador universitario. Publicó estudios sobre Bernal Díaz del Castillo en revistas de filología y fue colaborador de Casa del Tiempo, El Nacional, La Jornada, Revista Mexicana de Cultura, y Revista de la UNACH. Ganador de varios premios literarios, ha escrito cuatro libros de prosa narrativa, dos de poemas y un gran número de artículos, reseñas, traducciones, prólogos, tesis y antologías. Su obra aborda temas como la vida errante, las barreras generacionales, la música, el libro como objeto y canon, el conocimiento heterodoxo, y las dificultades de unión entre los amantes.
Adriana Azucena Rodríguez es narradora y crítica literaria. De ahí que cuente historias en las que se combinan la ficción y la preocupación crítica, lo que favorece el encuentro entre los temas de actualidad y otros de añeja tradición.
La crítica ha dicho
Sobre Retales... “Cabe señalar aquí que en este procedimiento de transcripción-traducción-reescritura podemos identificar algunas de las claves de la propia escritura de Rulfo, particularmente en lo que respecta a la redacción de Pedro Páramo, obra en la que, a partir de una primera versión compuesta por alrededor de trescientas páginas —según el propio testimonio de su autor—, borró “divagaciones y explicaciones excesivas” y quitó “intromisiones y elucubraciones innecesarias”, en un “ejercicio de eliminación” que implicó, a la vez, el desplazamiento de hechos, tiempos y escenarios de una ubicación sensible o de una localización realista, procedimiento que imprimió a la novela su reconocido sello de universalidad. En los textos de Retales vemos a un Rulfo que des-territorializa y re-territorializa los materiales seleccionadas para darles un (su) toque de escritura personal, enfrascado a la vez en el ejercicio de recrear cada fragmento para convertirlo en pieza literaria capaz de bastarse por sí misma, dentro de su específica forma transfigurada de retal.”
Retales tiene que leerse en su condición de libro-fuente, libro-guía, libro-rizoma. Y leerse por tanto con y desde sus ramificaciones infinitas, extendidas —ahora lo sabemos— a esos otros innumerables mundos históricos y literarios que Rulfo gustaba visitar.
Julio Moguel
Sobre La verdad sobre mis amigos... “En su libro Introducción a la literatura fantástica (1970), cuyo enorme valor reside en haber puesto los cimientos para una reflexión sistemática sobre ese género, Tzvetan Todorov dictaminó (quizá en un inconsciente deseo por confirmar su hipótesis de que los géneros son siempre históricos) que la literatura fantástica había terminado con la obra de Franz Kafka. En un obstinado afán por desmentir esta tesis académica, los escritores de distintas latitudes siguen ejercitando (y sobre todo renovando) el género, como se comprueba mediante la lectura de algunos textos de Adriana Azucena Rodríguez, cuya voz literaria puede heredar el tono de Francisco Tario (a quien incluso se cita) o pasajes de la Antología de la literatura fantástica difundida por Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo.”
Rafael Olea Franco
Sobre El diario de la Riva... “Búsqueda, encuentro y sujeción, El diario de la Riva conduce al lector a dos mundos aparentemente contradictorios pero vinculados por la curiosidad y la afinidad. Es una suerte de invitación a descubrir nuevos valores en lo cotidiano a través de su interpretación, de la reflexión de los pequeños actos diarios sin significado aparente que revelan otros aspectos de la realidad. A través de una sencilla estructura narrativa, Martínez Torres nos presenta el mundo de las pequeñas guerras desatadas en el interior de cualquier espíritu reflexivo.”
Monday 30 de March del 2009
Retales, testimonio de la gran pasión del jalisciense: la lectura
De forma paralela a su actividad
como escritor, Juan Rulfo tenía en la lectura una de sus grandes
pasiones, además de una inagotable fuente de inspiración. No en vano en
su biblioteca personal había más de 10 mil títulos, y podía sostener
una conversación casi sobre cualquier tema.
De lo anterior deja constancia el libro Retales, lanzado
por el sello editorial Terracota, que reúne fragmentos de 16 relatos
breves y una poesía que llamaron la atención del autor de El llano en llamas y Pedro Páramo.
Los textos aparecieron originalmente en la columna Retales, que el escritor jalisciense tenía en la revista mexicana de literatura El Cuento.
Algunos fueron reproducidos íntegramente en esas páginas, pero otros
fueron transformados mediante el reacomodo de párrafos, la rescritura e
incluso su probable traducción.
En
los gustos de Juan Rulfo coexistían de igual manera los nombres de
autores consagrados que los de escritores prácticamente desconocidos.
Así, podía lo mismo reseñar, comentar y hasta modificar a William
Faulkner, James Weldon Johnson, Hesiodo y Hans Ruesch, que a Gregor von
Rezzori, Eugenio Zamiatin y Pietro Silvio Rivetta.
Rulfo también era adepto a leer textos de carácter antropológico e
histórico. Es por eso que en este volumen también se incluyen
fragmentos de leyendas indígenas prehispánicas y apuntes de cronistas
españoles del Nuevo Mundo, como fray Reginaldo de Lizárraga.
Monday 30 de March del 2009
Libro recopila relatos seleccionados por Rulfo
A fin de dar a conocer la faceta de Juan Rulfo como lector, Víctor Jiménez, Alberto Vital y Sonia Peña editaron el libro Retales, una colección de 16 relatos breves y un poema, seleccionados por el jalisciense y publicados en la columna del mismo nombre, de la legendaria revista mexicana El Cuento.
Entrevistado por Notimex, Víctor Jiménez, quien es director de la Fundación Juan Rulfo, afirmó que en el volumen hay un tema de reflexión sobre lo que significa la materia prima para producir una gran obra literaria: la lectura. Al referirse al autor de El llano en llamas, Jiménez señaló que en Retales "hago mucho énfasis en Rulfo como lector y en Rulfo como gente de biblioteca y ahí se ve cómo su destino de alguna manera fue definido siendo muy niño, en la casa en el que él vivía, en el pueblo de San Gabriel".
Explicó que la exhaustiva investigación de esta joya literaria que da constancia de una faceta poco conocida del autor de Pedro Páramo, fue encabezada por Alberto Vital y se llevó a cabo durante más de dos años.
Comentó que los investigadores tuvieron que hacerle al "detective",
para dar con los autores y elaborar los comentarios que se presentan en
el texto sobre esta compilación.
Agregó que Alberto Vital sabe que Rulfo había colaborado en la revista El Cuento, dirigida por Edmundo Valadés, justamente con una columna titulada Retales, entre 1964 y 1966 y, se puso a rastrear cuales eran las colaboraciones y en qué consistían.
En ellos, el autor jalisciense no escribía propiamente, sino que
proponía fragmentos de textos para ser leídos por los lectores del
cuento, pero daba muy poca información sobre su procedencia, mencionaba
un autor o quizá un título, pero éste no era de la obra completa, sino
uno que proponía Rulfo.
Mencionó que durante dos años, Alberto Vital "se puso a navegar
aguas arriba" hasta encontrar las fuentes de donde tomó Rulfo los
fragmentos de los escritores.
Vital descubrió que pertenecía a determinada novela y entonces
resultaba muy interesante porque de esa manera se acerca uno a Rulfo
como lector, el Rulfo lector que todo mundo conoció, "un lector
desaforado", que leía un par de libros al día y poseedor de una
biblioteca que contiene más de 10 mil volúmenes.
Retales, que según Jiménez está dirigido a un público letrado,
pero no especializado, consta de 17 textos publicados por Rulfo en su
columna, que son fragmentos íntegros, reescritura y/o taducción de
obras de autores poco conocidos de diversos tiempos y nacionalidades.
"Tengo a la mano, muchos de los libros donde Rulfo tomó fragmentos para Retales
o de sus notas de trabajo -que tiene muchas- en las que va recogiendo,
copiando fragmentos de obras, haciendo fichas de autores, él estuvo a
lo largo de toda su vida haciendo este tipo de trabajo, no le resultó
difícil canalizarlo hacia "Retales", consideró el experto
Recordó que la columna literaria era para Rulfo como su bitácora de lectura, que él ya tenía hecha y aseveró que "si hubiese tenido tiempo hubiera seguido publicando en Retales hasta su muerte, porque tenía material en sus propios cuadernos de trabajo".
"El cura huyó por la cuestión de los cristeros y todos los libros
que él tenía, incluidos los libros prohibidos qu recogía, los depositan
en casa de Rulfo, y el niño Rulfo comenzó a leer autores fantásticos
que lo marcaron toda su vida", afirmó.
"Esta circunstancia en su infancia, lo empujó por el mundo de la
lectura, además eran años de violencia, pues a los niños no los dejaban
salir a la calle, porque les podía tocar un balazo, entonces se
encerraban y leían", añadió Jiménez.
"Rulfo quedó permanentemente marcado por la cercanía con esos libros y se volvió un lector profesional", precisó.
"Esta compilación es un hallazgo, pero no nos sorprende porque todo
mundo sabe que Rulfo era un lector excepcional, leía un par de libros
todas las noches y se pasaba la noche en vela, leyendo y ya cuando
empezaba a salir el Sol dormía, pero era algo a lo que no podía
renunciar, era una actividad a la que le daba enorme importancia",
aseveró.
Asimismo, dijo: "Estamos dando a conocer con investigaciones estas
facetas de Rulfo el lector, del Rulfo crítico literario", ya se publicó
un libro que se llama Tríptico para Juan Rulfo,
para conmemorar los 20 años de su muerte, donde escribí un artículo y
transcribo algunas cosas de las notas de lectura de Rulfo".
"Hay algunos libros que se está trabajando para publicarse, un par
de proyectos con la Editorial Terracota y con otras casas editoras",
dijo emocionado el director de la Fundación Juan Rulfo.
Retales, editado por Terracota, será presentado el próximo
miércoles 1 de abril en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UNAM, en Ciudad Universitaria.